Revista Agua: Así avanza Santiago para convertirse en una ciudad inteligente

Ante las eventualidades climáticas, se están instalando, en conjunto con IBM, sensores que miden temperatura, humedad, entre otros factores, y que permiten que la información esté disponible para los usuarios en una aplicación móvil

(El Mercurio) “Solo el 32% de los chilenos sabe lo que es una ciudad inteligente, según un sondeo de GFK”, dice Lorena Santana, directora ejecutiva de Do! Smart City, evento sobre ciudades inteligentes que se realizó ayer en la capital, organizado por la Cámara de Comercio de Santiago.

Allí se dieron cita expertos locales e internacionales para hablar sobre la planificación inteligente de ciudades. El intendente de la Región Metropolitana, Claudio Orrego, fue uno de los expositores: “Nos gusta hablar de lo que no tenemos y no vemos lo que sí tenemos. Santiago es líder regional en varios rankings , entre ellos el de la ciudad más tecnologizada, y “The Economist” la ha catalogado como la segunda mejor ciudad para vivir en A. Latina”.

Sin embargo, existen desafíos importantes que se deben enfrentar. La movilidad, inequidad, seguridad, la vulnerabilidad al cambio climático o el mejoramiento de la proyección de Santiago al mundo son algunos. “Hay que unir los liderazgos y fomentar las colaboraciones. Una ciudad exitosa integra a la academia, a los privados, al Estado y a la sociedad civil en su planificación”, dijo el intendente.

Nuevas técnicas, como el uso de sensores y el análisis de datos, ayudan a cumplir la premisa de una ciudad inteligente, según el sociólogo Martín Tironi, profesor de la Escuela de Diseño de la Universidad Católica. “La promesa del smart city es una revolución en la forma de tomar decisiones. Las malas decisiones pueden minimizarse si es que no se basan en prejuicios o política, sino que en la objetividad de los algoritmos”.

Sin embargo, existen riesgos, advierte el sociólogo: proyectar soluciones inteligentes, pero invisibilizar formas de habitar inteligentes que ya existen. Y, por otro lado, la tentación del “solucionismo”, que trata de buscar soluciones tecnológicas sin gastar el tiempo necesario para detectar los problemas profundos.

Paso a paso

La Intendencia está trabajando en el plan Santiago Humano Resiliente, que se basa en seis pilares: movilidad urbana, medio ambiente, seguridad, gestión de riesgos, desarrollo económico y equidad social.

Una acción concreta en materia de seguridad es integrar las cámaras de televigilancia del eje Alameda. “En Santiago hay cuatro mil cámaras. Pero no ‘hablan’ entre sí. Estamos dando el primer paso al integrar cámaras de la Unidad de Control de Tránsito y del Metro con las de las municipalidades, para que todos tengamos acceso en línea a estos ‘ojos’ y se trabaje en forma coordinada en la prevención e investigación del delito”, explica.

Y para alistar a Santiago ante las eventualidades climáticas, se están instalando, en conjunto con IBM, sensores que miden temperatura, humedad, entre otros factores, y que permiten que la información esté disponible para los usuarios en una aplicación móvil. “Esto mejora los pronósticos, sobre todo en fenómenos climáticos muy locales”, aclara Orrego.

También se instalaron sensores climáticos en la Quebrada de Ramón, una de las áreas problemáticas. “Es un trabajo en conjunto con el Centro de Investigación para la Gestión Integrada de Desastres que permite monitorear el riesgo.

La idea es escalar esta experiencia y aplicarla a otras quebradas y crear así un centro de monitoreo de emergencias que permita tomar mejores decisiones”, dice Pedro Vidal, gerente del programa Santiago Ciudad Inteligente, de Corfo, entidad con un directorio en el que están representados actores públicos y privados con el fin de unir esfuerzos y conectar iniciativas.

La entidad también aborda problemas menos visibles como mejorar la logística de las compras en internet, como la entrega de los paquetes. “Es un problema que afecta a los usuarios y al comercio. Ahora estamos recabando información de los GPS de los camiones para saber cuáles son los horarios y puntos en que tardan más”, aclara Vidal.

Hasta las tarjetas bip entregan información valiosa. “Tomamos la información de 3 millones de viajes, de la velocidad del metro y de los GPS de los buses, y podemos saber las combinaciones y transbordos que realizan los pasajeros, hacia dónde viajan y a qué velocidad”, dice Marcela Munizaga, quien lidera el grupo Ciudad Inteligente, del Instituto Sistemas Complejos de Ingeniería. El Directorio de Transporte Público Metropolitano, por ejemplo, usa esa información para tomar decisiones que mejoren la calidad de vida de los santiaguinos, como crear nuevos recorridos, modificar otros o instalar nuevos paraderos.

  • Centro Parque Pdte. Riesco 5330, Santiago, Las Condes
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