Alfonso Vegara: 'En las smart cities casi nunca se habla de patrimonio'

4 de agosto 2017 - Pulso

El presidente de la Fundación Metrópoli y urbanista español habla sobre la importancia del patrimonio en las ciudades inteligentes. Además, Vegara indica que es clave que las comunas tengan su proyecto de ciudad y de futuro.

Alfonso Vegara es uno de los urbanistas más destacados de habla hispana. El arquitecto, sociólogo y economista es fundador y presidente de la Fundación Metrópoli España y ha recibido importantes reconocimientos, como el Premio Europeo de Urbanismo, por su aporte al proyecto de Euskal Hiria y el diseño de la ecociudad de Sarriguren, en Navarra. Estará en Chile en el marco del seminario Do Smart City, el que se realizará el 30 de agosto.

Vegara habla sobre la importancia de que las comunas tengan un proyecto de ciudad y destaca el rol de la planificación armónica como piedra angular de las smart cities, además recalcó la relevancia de la conservación de la infraestructura patrimonial con el desarrollo de las zonas urbanas y destacó que en este debate es fundamental la integración entre el espacio territorial y digital.

¿Cuál es el rol que debe jugar la planificación en el desarrollo de las ciudades inteligentes?

-Una ciudad inteligente es aquella que es capaz de dotarse de una planificación o una visión de futuro compartida, es decir, que a través de la planificación sea posible llegar a un gran acuerdo con respecto a la orientación futura de la ciudad, al perfil urbano. La planificación del futuro tiene que ser bastante flexible y la inteligencia se va a manifestar en poder aportar de manera equilibrada, por una parte, una visión de cómo va a ser la ciudad en el futuro y, al mismo tiempo, una serie de proyectos estratégicos capaces de transformar la ciudad.

¿De qué manera se debe establecer la norma urbana?

-Ese instrumento urbanístico es necesario que exista, pero es fundamental que esté complementado con una visión mucho más integral de futuro y una identificación de proyectos estratégicos y ahí, por tanto, el espacio físico que se organiza a través de esa planificación inteligente tiene mucha importancia.

¿Cómo se puede lograr que las ciudades tengan un desarrollo armónico de manera de evitar problemas de planificación, como los presentados en los “guetos verticales” en Estación Central?

-Ahí la clave es que las comunas tengan su proyecto de ciudad y de futuro. O sea, que puedan anticipar, cómo quieren ser, o sea cuál es el perfil urbano al que quieran aspirar. Si va a ser un perfil de atracción de turismo o de integración de usos, económicos productivos y usos residenciales; o si va a ser fundamentalmente comercial. Si una comuna no tiene planificación, es muy difícil que haya un equilibrio entre el desarrollo de las actividades inmobiliarias y el modelo de ciudad que se quiere.

En ese sentido, ¿cómo se relaciona el sector inmobiliario con la ciudad?

-La ciudad inspira las oportunidades para que el sector inmobiliario se desarrolle y, al mismo tiempo, este sector es capaz de hacerlo, porque evidentemente genera inversión y las pautas para que la planificación de la ciudad del futuro se haga de manera que el sector privado pueda participar y colaborar de manera inteligente. Este diálogo entre sector inmobiliario y ciudad es absolutamente fundamental. Es curioso como en el mercado, cuando se encarece el precio de la vivienda (tanto en venta como en alquiler), a veces aparecen soluciones que no son satisfactorias y surgen estas tipologías de viviendas que generan hacinamiento.

¿Es un fenómeno que se repite en otros lugares del mundo?

-También se da en Nueva York y en Londres. En muchas ciudades se está produciendo una reducción del tamaño de la vivienda tipo en las áreas centrales de la ciudad. Por ejemplo, en Londres, que está carísimo y ha recibido mucha gente joven de otros lugares del mundo que ha venido a trabajar o estudiar, hay un hacinamiento formidable. Hay chicos que arriendan un departamento que a lo mejor tiene dos habitaciones, pero están viviendo siete.

¿Esto es algo que se puede combatir con la actual planificación urbana?

-Cuando se hace la planificación urbanística de un municipio se está pensando a 20 años, pero a los 10 años ya han cambiado muchas cosas. Esto se produce tan rápido que lo que habría que hacer es que la planificación urbana fuera, por una parte, consensuada, pero al mismo tiempo, lo suficientemente flexible para que cuando suceden desajustes de esta naturaleza, se pueda reaccionar y no se genere una rigidez excesiva.

Del mismo modo, ¿cómo se puede compatibilizar el desarrollo de las ciudades con la preservación de la infraestructura patrimonial?

-Yo creo que uno de los mayores legados que se puede dejar a la ciudad en un futuro es el mantenimiento y la mejora del patrimonio histórico. Hay algunos ámbitos de la ciudad que han sido declarados patrimonio de la humanidad por la Unesco o espacios de conservación especial. En muchas ciudades hay catálogos de las edificaciones que tienen valor histórico y artístico para protegerlas, y también de los distritos que tienen valor ambiental. Es decir, que el mantenimiento está, por un parte, de los elementos tangibles, que son los edificios, las calles y los espacios sofisticados, y también los valores intangibles, que tienen que ver con la cultura, con la vida, con el carácter, y la idiosincrasia. Creo que uno de los principales retos en nuestras ciudades es mantener la identidad, porque si no se van volviendo cada vez más homogéneas.

¿Estos son temas que consideran las smart cities?

-En las smart cities casi nunca se habla de patrimonio, de espacio urbano y diseño de la ciudad, se habla casi siempre de capas de tecnología. Por eso yo creo que es muy importante integrar el mundo físico y digital. Que haya una integración entre territorio y tecnología. Ese es un factor realmente importante.

¿Cuál es la clave para que una ciudad sea inteligente?

-Que haya un equilibrio entre los tres pilares de la trilogía urbana, por una parte, la competitividad, es decir, cuando diseñamos una ciudad hacia futuro tiene que ser competitiva para generar empleo y actividad, porque si no es viable desde el punto de vista económico. El segundo aspecto es el tema de la integración social, no podemos crear ciudades con guetos, donde haya zonas pobres y ricas. Es fundamental que haya un gran pacto por el reparto de los equipamientos, que la movilidad y la accesibilidad llegue a todas partes. Y el tercer pilar es la sostenibilidad ambiental, me refiero al patrimonio, a los espacios naturales y a los ecosistemas ambientales.

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